Armando Palacio Valdés


Búsqueda Avanzada

Armando Palacio Valdés nació el 4 de octubre de 1853, en la aldea de Entralgo, en las montañas de Asturias, donde sus padres poseían una casa de campo y casas circundantes. Su madre pertenecía a una antigua familia de terratenientes. Su padre, abogado de profesión, fue en el temperamento emocional, y dotado de mucha imaginación y un talento extraordinario para contar historias, dos cualidades que entrega su sociedad tan agradable que le atrajo las simpatías de todos los que se le acercó. Sr. Valdés ha dicho de su padre, con su característica modestia: "Si yo poseía, pero la mitad de su imaginación y talento narrativo que no cabe duda de que debo ser un buen novelista."

La mayoría de los miembros de la familia de su madre residía en Avilés (un pueblo marítimo de Asturias, que se describe en y Marta María bajo el nombre de Nieva), y entre esta ciudad y Entralgo Valdés la alternó su residencia, pasando el invierno en el primero y el verano en el segundo. Así, a principios del novelista futuro aprendido a conocer la vida de la gente marinera, y también la de los campesinos y agricultores.

A la edad de doce años comenzó sus estudios de secundaria en Oviedo, donde estaba bajo el cuidado de un tío paterno. Esta ciudad, capital de Asturias, se describe en El Maestrante bajo el nombre de Lancia. A pesar de entrar de lleno en los placeres de la vida escolar fue un alumno fiel, y pronto adquirió un gusto por la ciencia y la literatura, con la ayuda en no poca medida por el estímulo de otros jóvenes ansiosos que conoció. Sus amigos, sin embargo, considerado en este momento que estaba mejor dotado para la antigua.

A los diecisiete años se trasladó a Madrid para iniciar el estudio del derecho, a la que se dedicó con gran entusiasmo. Su única ambición ahora iba a convertirse en un profesor de economía política. Fue admitido como miembro de la famosa literarias y científicas del club de El Ateneo, estudiando profundamente en su biblioteca y tomar un papel activo en sus labores. Antes del final de su curso de derecho fue elegido primer secretario de la sección de ciencias morales y políticas de dicha asociación.

Sr. Valdés celebra su ingreso en el bar junto a la publicación de varios artículos sobre temas filosóficos y políticos que atrajo la atención del titular de la Revista Europea, en ese momento la más importante revista científica en España. A pesar de su extrema juventud-era entonces, pero veintidós años de edad, la dirección de esta revisión fue confiada a él, y él logró sus funciones durante tres años.

Nada de lo hasta ahora hecho el joven editor imaginar que iba a convertirse en un novelista. Sin embargo, con el fin de añadir el interés de su publicación comenzó a producir una serie de retratos literarios de los oradores, poetas y novelistas. Esta tarea revivió las inclinaciones literarias de sus primeros años, y abandonando el control de la Revista, escribió su primera novela, El señorito Octavio, una obra que el propio autor considera de poco mérito, la lírica también, y marcado por un esfuerzo después de efecto. Sus amigos, sin embargo, no tardaron en ver el talento que aparecen, y su aliento estimuló la producción de una segunda novela, Marta y María, que es quizás el más conocido de todos. Fue con ocasión de la introducción del autor a la opinión pública estadounidense a través de un artículo por el Sr. W. Dean Howells en Harper's Magazine.

Desde entonces, Sr. Valdés ha seguido produciendo nuevas novelas a razón de uno cada año o cada dos años. Los que han disfrutado de la mayor popularidad en España son La Hermana San Sulpicio y Los majos de Cádiz, las novelas de la vida andaluza, a pesar de que el autor no está siendo un nativo de esa provincia.

En el verano de 1882 Sr. Valdés se reunió, en la costa de un pequeño pueblo de Candás, Asturias, una joven de quince años, Luis Prendes de Gijón (el Sarrió de El Cuarto Poder), que en el año siguiente se convirtió en su esposa. La pareja de recién casados ??establecieron su hogar en Madrid, pero que no estaban destinados a largo para disfrutar de su felicidad, durante dieciocho meses después de su matrimonio la señora. Valdés expiró en brazos de su marido, dejándole un hijo pequeño nueve meses de edad. Este suceso grave es el más importante en la vida de nuestro autor. A partir de entonces ha vivido dedicada a su hijo, la lectura, la escritura, y se retiró de todos los conmoción política y literaria.

Tales son los datos biográficos que Sr. Valdés ha considerado oportuno dar al público. Más datos de carácter personal que no ha divulgado, como "confesiones" que aparece a él tanto absurdo y una profanación. Pero hay una clave de que aquellos que estén interesados ??en la vida y el carácter del novelista se pueden liberar, sin violar la reserva. Esta clave que nos da a sí mismo en una frase que reivindica la personalidad de todo el arte, "subjetivas" u "objetiva", realistas o románticas. "Nosotros novelistas", dice, "escribir nuestra biografía, aunque disguisedly, en las obras que creamos." Y añade: "En el mío se encuentra casi todo lo que me ha afectado en mi vida, pero muy especialmente en Maximina."

A continuación se enumeran, en orden cronológico, las novelas de Valdés, producidas entre los años 1881-1899; El señorito Octavio, 1 vol;. Marta y María, 1 vol;. El Idilio enfermo de las Naciones Unidas, 1 vol;. José, 1 vol;. Aguas fuertes (novelas y cuadros), 1 vol; Riverita, 2 vols;. Maximina, 2 vols;. El Cuarto Poder, 2 vols;. La Hermana San Sulpicio, 2 vols;. La Espuma, 2 vols.; La Fe, 1 vol;. El Maestrante, 1 vol;. El Origen del Pensamiento, vol 1;. Los majos de Cádiz, 1 vol;. La Alegría del Capitán Ribot, 1 vol.

Además de estas, ha escrito las siguientes obras fundamentales: Los ronde del Ateneo, un volumen de 1878:... Los Novelistas Españoles, vol 1, 1878; Nuevo Viaje al Parnaso, vol 1, 1879, La Literatura en 1881, 1 vol. , en colaboración con Leopoldo Alas.

Valdés, si hay que clasificarlo, pertenece a las filas del realismo. De hecho, el Sr. J. Fitzmaurice Kelly declara que "él tiene un derecho justo para clasificar como el jefe de la escuela naturalista moderno." Pero hay que apresurarse a modificar esta definición por la restricción en una dirección, la amplificación en otro. Esta modificación es necesaria porque Valdés ha sabido mantener su originalidad en medio de la lucha de las escuelas, las seducciones de alabanza, y la avalancha de críticas adversas. Blanco García habla de él como un converso al naturalismo, pero creemos que su credo literario como se manifiesta prácticamente en sus novelas, en teoría, en los prólogos de Marta y María y La Hermana San Sulpicio, es el resultado de una inclinación natural de la mente se anunció en su afecto a principios de la ciencia, al igual que puede rastrear gran parte de su descripción del bien y del carácter de dibujo para la observación temprana de la ciudad, el mar y el país. Para diferenciarse en el novelista lo que deriva desde el punto de vista general que ha adoptado en la medida de la originalidad que caracteriza su obra, es la verdadera dificultad en el intento de caracterizar a Valdés.

Él elige su material a través de la vida española contemporánea. Su trabajo se basa en una exactitud de la observación que le muestra al han estudiado a fondo los ambientes que describe. Sus tertulias, aristocrática o plebeya, las envidias y vanidades, las intrigas mezquinas, los fervores de la religión, fingida o real, coqueteos y grandes pasiones, todas pulsan con la vida y la verdad, no menos que el valor de la naturaleza con la que sus personajes son tan íntimamente entrelazados que parece como una parte de ellos como sus palabras y actos. "El trabajo de los importes Palacio de corte de la tela inconmensurable de porciones realidad heterogénea, de la deformación gruesa o fina, lisa o rugosa, según el orden en que atraen su atención, y la demanda de los bordados de su imaginación y su pluma." En la elección de estas "secciones", podemos adivinar la predilección de la artista. Él es un optimista de corazón y cree en la posibilidad de nobleza humana, por lo que prefiere los colores más brillantes de su paleta. No es que sus cuadros carecen de sombra: como novelista fieles que no duda en describir escenas de tristeza e incluso de terror, cuando forman parte naturalmente de la historia, lo hace sin inmutarse por cualquier escrúpulo. Pero a pesar de que cree que todo es digno de ser pintado, no insiste demasiado en detalles desagradables, y muchas veces, como en la cuenta de la disputa entre la madre de José y Elisa en la novela actual, atajos una descripción de la feo y sórdido y se vuelve más brillante con el alivio de las cosas. Incluso los personajes más bajos, cuyos defectos son llevados a cabo con la justicia implacable, no carecen de toda virtud humana y no pocas veces se explican, si no se excusó, por herencia o por las condiciones de su entorno. Valdés tiene un amplio conocimiento de la vida y aunque como un verdadero realista se abstiene de hacer comentarios personales, nos sentimos profundamente que simpatiza con la naturaleza humana. Para él Tout comprendre, c'est tout pardonner. Es con los ejes de la suave ironía que traspasa las debilidades humanas, una ironía suavizada por la obra de un humor delicado que es uno de los atractivos más potentes de su obra. Valdés también es un poeta y sabe cómo, no idealizar, sino hacer hincapié en el ideal estético y los elementos que ya existen en la vida más ordinaria, para tejer con ellos un velo de poesía que suaviza los rasgos demasiado familiar de la prosa.

Ha habido un desarrollo constante en la obra de este autor. No tanto en estilo, de la que ha demostrado ser un maestro casi desde el comienzo de su carrera literaria. No tanto, ya sea, en las ideas, literarias o en general, a pesar de que nunca se repite, y cada obra tiene éxito saca a la luz nuevos tesoros de su mente. Más bien deberíamos decir que su comprensión de la vida se ha vuelto más global y más tranquilo, y que nos da cada vez más de su originalidad y cada vez menos de la fase de la literatura que, sin duda, todavía representa. En una reciente carta al director actual, dice, a propósito de El Capitán Ribot: ". Verá V. Que Me aparto Cada Día Más gusto del predominando en la literatura moderna" Hay más de síntesis de carácter, menos análisis, y una filosofía distinta, se indica en obras anteriores, empieza a destacar claramente como el redondeo final de su visión de la vida. Es una filosofía de la moral sublime por su propio bien y porque la inmoralidad es fatal, la filosofía de un hombre que cree en la cordura de la virtud y la salubridad de los trabajos, y que aborrece el pecado, sin las esperanzas y los temores inspirados por la teología. Para Valdés, no es ortodoxo, más de una de sus novelas es iconoclasta en este sentido, pero tal es su comprensión simpática de las actitudes de fe que nos parece que su religión es profundo y puro, a pesar de su prescindiendo de su credo.

Blanco García tiene sólo palabras de elogio para José. Él lo llama "un idilio de la verdad, impregnado de la ternura más casto." "Valdés", dice, "muestra a sí mismo penetrado por las panorámicas del mar y la costa, y los estudios con afecto a los usos y costumbres de una aldea de pescadores, y una historia cotidiana de dos jóvenes cruzaron en el amor, que suministra el tema básico. Las luchas de José, el personaje principal, que presta su nombre al libro, con su madre vixenish, con los rigores del destino y la furia de las olas, para ganar la mano de su adorada Elisa, y el heroísmo con que sufre, y se resigna, y los triunfos sobre la adversidad, prestar a la novela un tono épico, combinado con exactitud realista y embellecido por la aureola de sentimiento religioso. " No menos interesante, aunque de una manera diferente, son el frío y calculador señá Isabel, la escuela calzonazos-maestría, y sobre todo Fernando D., el noble cariados, las incongruencias de cuya situación permitirse el libre desarrollo de humor, simpatía del autor. El Sr. Howells encuentra espacio para la crítica en el tratamiento final de este personaje. "El autor", dice, "se ayuda con un poco romántico y superfluo de la auto-sacrificio, y echa a perder el placer de la juiciosa en su trabajo por el comportamiento final de un hidalgo de otra manera admirablemente estudiado." Nos parece, por el contrario, que el desenlace se indicó: obligado a abandonar la casa de su carrera, y haber realizado su última misión de unir a los amantes muy tratado, muere, sin deshonor, dejando tras de sí un recuerdo agradecido en los corazones de sus amigos.

Fue en un trabajo crítico que Valdés primero ensayó sus poderes, antes de entrar a su carrera como novelista. Esta crítica temprana es algo destructivo en la tendencia, pero valioso como demuestra un conocimiento profundo de los temas tratados y también "una finura del tacto, una delicadeza de la ironía y un gusto correcto", que no le han abandonado en su obra posterior.

El estilo de Valdés es seguro y simple, carente como la personalidad del autor de todas las plantean. No hay expansión innecesaria de las descripciones, ni cualquier pantalla de la erudición inútil, aunque en ocasiones se da evidencia de la lectura de ancho. La Fe en particular, le muestra versado tanto en la teología y la filosofía, ni tampoco sería fácil encontrar una mejor comprensión de la mística. Su composición es igualmente equilibrada. Por regla general, cada personaje, cada episodio es tratado dentro de los límites de su importancia. No hay ni prisa ni una vivienda gusta demasiado en los detalles, si hay un defecto, es en el lado de la sobriedad: que fácilmente podría perdonar a su detención el curso de la historia para el bien de una descripción de algunos más, como que en el final del capítulo VI. de la novela actual.

el trabajo de Valdés ha sido muy admirado tanto en casa como en el extranjero: en general, tal vez, ha ganado más por la consideración de España que en el mismo. Este es tal vez natural, ya su heterodoxia en materia de religión y el conservadurismo de sus compatriotas en este sentido. En España, como se ha dicho, sus dos novelas de Andalucía han sido los más populares. En Inglaterra, La Espuma y Maximina son los más conocidos. En Estados Unidos estamos más familiarizados con Marta y María, Maximina y La Hermana San Sulpicio, a través de las traducciones del Sr. Nathan Haskell Dole. En Francia, Alemania, Rusia, Suecia, Holanda y traducciones de Bohemia diferentes de sus obras han visto la luz. Esta fama internacional y se puede tomar como una profecía del futuro. La relativa juventud de la autora nos permite esperar que las cosas aún más de su pluma. Pero aunque su carrera aún no está cerrado, y aunque nos falta la perspectiva del tiempo que nos permita emitir un juicio final, esta mucho ya puede ser considerado como cierto, que el novelista ha alcanzado una posición en la literatura de su país que la posteridad se reconoce y honra.

 
 



La sabiduría de cada día
En el 1600s, Balthasar Gracian, un sacerdote jesuita, escribió 300 aforismos sobre la vida vivo que se llama "El arte de la sabiduría mundana." Únete a nuestro boletín de noticias y leerlas una por una. Sólo en Inglés.
Email:
Soneto de un día
Shakespeare escribió 150 sonetos, leerlos todos de uno en uno. Sólo en Inglés.
Email: